Lo bueno, lo malo y lo extraño del año 8 del siglo XXI

Sábado, enero 3, 2009

Juguemos a hacer un wrap up del 2008. Aunque en realidad nunca he entendido bien como se usa el concepto de “wrap up” pero me suena a que vamos a hacer un paquetito de lo que se llevó el 2008 y lo guardaremos en esa absurda caja de recuerdos.

La última vez que hice algo similar fue con un Top 10 del 2001 y la neta, me da escalofríos nomás de acordarme. En fin, basta de atrocidades y pasemos a lo bueno. Bueno para mí, de otro modo, ¡qué aburrida vida me caargo!

Joda laboral: En enero estuve a casi nada de cambiar de lugar de empleo; el trabajo me atormentaba y me tenía harta la campaña de desprestigio que un par de perras y un gatazo traían en mi contra. Al final me quedé en el mismo changarro y eventualmente el karma se la cobró a las perras esas y estoy segura que algún día le tocará al gatazo. El otro changarro no tenía una ventana tan linda como la mía. Por ahí de marzo me dieron la nueva de que ya dejaba de ser obrero y me convertían en idiota; sí, recordando que siempre que el manager le pide algo a uno decímos “¿pero es que esa/ese idiota cree que no tengo nada qué hacer?” o bien el otro clásico “esa/ese idiota no sabe nada, solo está ahí pidiendo imposibles”, desde esa fecha tengo trabajo de fé; debo conseguir milagros con un ínfimo presupuesto y teniendo felices a los monitores y a los project managers; una delicia de empleo eso de ser el sandwich. ¡Carajo! eso no está en la descripción de puestos. He lidiado con gente nefasta pero igual he trabajado con gente hermosísima laboralmente; monitores y monitoras que de verdad me hacen feliz cuando siguen su trabajo; esto de ser manager trae algunas cosas bellas, ver que la gente logra sus cosas con lo que uno les guía. Y ver que a pesar de todo, algunos de más arriba son gente decente. Eso sí, ¡qué feliz era cuando no sabía lo que costaba lograr los objetivos! (monetariamente hablando claro está). Durante noviembre y diciembre me volvió a entrar el gusanito de moverme de changarro; un par de líos con altos mandos y la falta de tiempo para vacaciones estuvieron a punto de hacerme mandar todo al diablo. No se si suceda, tengo de aquí a febrero para meditarlo.

Drama sentimental: Durante los primeros meses del año sentí que mi relación se estaba enfriando. Después de planear que a fines del 07 estaría portando una piedra en la siniestra, el retraso de la misma y las evasivas del interfecto me hicieron darme cuenta que eso no iba a suceder. Preferí apechugar y enfocarme a que las cosas llegaran a su resolución adecuada. En agosto, justo una semana después de cumplir 6 años juntos lancé la pregunta fatídica: “entonces no vamos a casarnos, ¿verdad?”. La respuesta la conocía y las razones eran lo que suponía; aún cuando nos empeñabamos en decir que no, la diferencia de edades si puede ser un problema. Me acordé de mi cuando años atrás siempre decía que no quería involucrarme en una relación sería, que aún tenía muchas cosas por vivir por mi cuenta y que quedaban muchas cosas por comprar todavía. Tan así lo recuerdo que entendí perfecto los motivos que él tiene para que aún no sea el momento. Después de todo, yo aún tengo que vivir muchos cuentos. Digamos que ese día murió la relación que se había enfriado y que al siguiente día nació un idilio que traía el fuego que le faltaba al previo. No pudimos estar separados más de 24 horas y retomamos la relación en un punto diferente; no hay promesas, no hay compromiso, solo las ganas de estar juntos y de al mismo tiempo, cumplir cada quien con sus sueños. Como siempre lo dijimos cuando peleabamos; nunca fue por falta de amor o cariño.

Pata de perro: Después de que mis viajes de monitora terminaron creía que me quedaría sentada en mi lugar por un buen tiempo. No en vano quería ya descansar de tanto ajetreo y de estar cada semana en el aeropuerto. Mis muy atascadas rodillas con su flujo eterno de ácido úrico me recuerdan que ya no puedo llevar ese estilo de vida. Pero a mediados de año todo tomó un rumbo tan bueno. En septiembre recuperamos el aliento en Acapulco en un viaje sin planes, estar solos en la playa nos trajo la calma que necesitabamos ahora que volviamos a estar juntos. En noviembre, gracias a un viaje de trabajo tuve la oportunidad de brincar el charco. Primero ver un poco de Budapest y convivir con gente extraña y odiosa era el requisito para vivir unos días de ensueño. Me escapé; realmente lo hice porque no recuerdo haber avisado que no regresaba esa semana. Escapé sola a Rumania; tenía esa fantasía vampírica de encontrarme a Drácula. Llegando a Bucarest, la primera ironía por parte de la guía: “no te reconocí; esperaba a alguien que se viera más mexicana”; ¡carajo! a la próxima me voy de huaraches, trenzas y una tella de tequila en la mano. Pasando este desaguisado todo fue más de lo que esperaba; conocer las calles de Bucarest y recorrer la carretera que parece eterna por entre los Cárpatos. Pude ver el hermoso paisaje de tonos dorados del otoño; montañas llenas de árboles de hojas secas y un río que nos acompañó hasta llegar a Sibiu. Me enamoré de Sibiu; al punto de determinar que si algún día me canso del DF, me retiro a esa ciudad a terminar mi vida. Conocí Sighişoara, Bran, Braşov y Sinaia. Un cuento tal que no quería regresar. Transilvania fue mucho más que vampiros y espectros. Un hermoso viaje que me llevó a caminar con la araña que había dejado guardada; a jugar con la cámara y traer montones de imágenes para guardar en mis recuerdos. A mediados de diciembre regresamos a la playa; un gran viaje a Riviera Maya que nos hizo estar abrazados más de lo que lo estuvimos a principios de año; un escape que nos enseñó que a pesar de los ánimos que nos cargamos, podemos conciliarlos; somos amores y amigos.

Mis 3 amores: A principios de año solo eran 2 grandes amores; mis hijos postizos que me tienen tan loca que olvido que no son míos; mi excusa perfecta para ejercer la maternidad sin la responsabilidad correspondiente. En noviembre llegó el tercer motivo de locura; es difícil entender como es que se puede querer más de lo que uno creía. Cuando pensaba que mi corazón en dos estaba partido, resulta que de algún lado salió un tercio de la misma magnitud para el nuevo sobrino.

Musiqueja: Este año fue un remolino musical. Sí, me permito esa frase de estación grupera porque en realidad la cantidad de conciertos se conjuntó con el andar de pata de perro. Este año la economía se fue en conciertos. Primero el viaje de gira siguiendo a Iron Maiden, primero a Monterrey y luego al DF; jocos ver que no soy tan atascada como creía y que hasta mi querido es más fan que yo; eso de ir al aeropuerto a ver el Ed Force One nunca se me habría ocurrido. En abril regersamos a Monterrey para ver a Queensrÿche; jocoso fue ver que la arena apenas unos 500 individuos tenía y que fue un concierto casi de cuates; por primera vez me clavaba en un meet & greet y no sabía ni que decirles, yo realmente amo la música de Queensrÿche pero ya ellos es como ir a pedirle autógrafo a cualquier persona por hacer su chamba. Por esas mismas fechas, el dios de la fila cero se compadeció de nosotros y nos puso enfrente de Dream Theater; se supone que el fan era mi adorado y yo terminé volviéndome la atascada; aplica perfecto eso de que Petrucci es el puto amo; igual noté que no es que los de DT sean virtuosos o progresivos; más bien son altamente presuntuosos y por eso se avientan sus solos de 20 minutos. Igualmente vimos a Megadeth; no se que habrá pensado Mustaine cuando escuchó a la concurrencia del Salón Cuervo cantando al unísono “Run to the hills” antes de que este divo saliera; difícil complacer al público pero vaya que lo logró!. Judas Priest y Testament tuvieron todo para demostrar que para hacer metal se necesitan huevos! aún cuando Halford los use de distinta manera; ese tipo demostró que es LA voz del metal. Por cierto que después de esto fue agradable meditar que una vez más nos tocó ver a los tres tenores del infierno (Bruce Dickinson, Geoff Tate y el “Juanga del Metal” Halford). Cerramos la gira de conciertos con Between the Buried andMe que si bien no pudieron demostrar su arte cuando le abrieron a DT, ahora en el Hard Rock demostraron que ellos solos pueden hacer el suficiente ruido para dejar satisfecha a la concurrencia.

Amigos: En realidad este sigue siendo un rubro vacío; hay gente con quien la llevo chido pero ese apodo de amigo aún no tengo la confianza suficiente para asignarlo de nuevo. Si acaso la bondad de finales del 2008 me trajo de vuelta al único que me queda del pasado.

En general un año más movido que los anteriores, con sus altas y bajas, madrazos y apretones, pero que por diversos motivos me inspiraron a recordar quien soy y que tengo a mi lado a seres preciosos. Ya solo falta que me regrese la vena artística y me ponga a escribir para ya mandar al diablo la investigación clínica y vivir de mis letras.

Y ya, basta de andar recordando porque ya son las 5 de la mañana y luego me ando durmiendo todo el día.

Nota al margen: Pido disculpas a todos los perros y gatos que se hayan sentido ofendidos por hacer referencia a ciertos seres con sus especies.

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