Rojo Eterno, Capítulo I – El primer contacto

DISCLAIMER: Er… no se que es un disclaimer pero según la wikipedia: “…A disclaimer is generally any statement intended to specify or delimit the scope of rights and obligations that may be exercised and enforced by parties in a legally-recognized relationship. In contrast to other terms for legally operative language, the term “disclaimer” usually implies situations that involve some level of uncertainty, waiver, or risk …”; tons, supongo que significa que debo poner las excusas pa que no me ataquen de plagiaria: Las situaciones, circunstancias y entorno donde se desarrolla lo siguiente fueron inspirados en las series Macross de Kawamori y Robotech de (quién fue?). Los personajes salieron de mi pacheca mente cargada de estress laboral. Por cierto, esto se escribió en menos de 5 minutos, por tanto, esta sujeto a ser modificado; cuando se me ocurra.
RATING: Supongo que T, ahora que si son muy sensibles, digamos que M
COMENTARIOS: Pos ahí échenlos hasta abajo
GENERO: Yo diría que degenerado

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Objetivo bloqueado en menos 15 grados

Fueron las últimas instrucciones que salieron del mando de voz de la nave; justo en ese momento, el teniente Severiano Craig apoyó todas sus fuerzas en la palanca y presionó con ira el gatillo. La última reserva de metralla salió del VF a toda velocidad en contra del Queadlunn verdoso que volaba frente a él.

Nada.

Evidentemente su contraparte Zentraedi era demasiado veloz para las reacciones físicas y mecánicas de su nave. Había desperdiciado hasta la última bala y ahora, solo era él con sus habilidades de vuelo lo que podría salvarle la vida.

Las maniobras evasivas se sucedieron durante aproximadamente 14 minutos. El teniente Craig no podía creer que después de todo, las instrucciones del líder de escuadrón serían tan útiles. Un par de giros y velocidad en contra le salvaban una vez más del armamento enemigo.

Severiano sintió que estaba a salvo cuando por fin pudo acercarse a la atmósfera. Creyó que al estar “en casa” el enemigo desistiría ante la posibilidad de ser rodeado por otros tantos VFs que podrían acercarse a ayudarlo.

Un último giro de 47 grados evitó que un misil le destruyera el ala derecha. En ese momento decidió que sería más prudente cambiar a modo gearwalk, lo cual le daría mayor maniobrabilidad dentro de la superficie terrestre. Decremento de match y un impulsivo movimiento le hizo quedar frente a frente con el enemigo. Por inercia presionó una vez más el gatillo. Sorpresivamente, una única bala salió de su arma como enviada por el cielo. El objetivo fue alcanzado, la bala atravesaba el cuadrante superior izquierdo del Queadlunn.

Craig festejaba y sonreía ante tanta suerte.

El enemigo quedó inmóvil por unos instantes. La radio anunciaba que los refuerzos llegarían en cualquier momento pero el teniente informó que no era necesario; el enemigo había sido derribado.

Casi en un parpadeo, Severiano notó como su enemigo se movía a gran velocidad hacia él. Era imposible pensar que la bala hubiera fallado al piloto enemigo. Craig aceleró a modo de evitar ser alcanzado por el enemigo. De pronto, se dio cuenta de que se encontraba ante la furia final de un alienígena moribundo. Creyó que si aguantaba podría esperar a que el extraterrestre muriera desangrado dentro de su nave.

20 segundos después, un misil Zentraedi atravesaba el VF.

El VF cayó al terreno rocoso y Craig aún vivía cuando su nave dejó de dar tumbos por el suelo. Intentó salir de ella cuando observó que el Queadlunn aterrizaba a unos pocos metros de donde él se arrastraba.

El piloto descendió y se dirigió a su moribundo enemigo. Enorme fue la sorpresa cuando Craig notó que el enemigo se retiraba el casco. No era Zentraedi, era Meltran. Largos y rojizos cabellos caían como cascada sobre los hombros de la gigantesca mujer que se aproximaba. Algunos pilotos terrestres aún vivían en la ignorancia sobre las naves de enemigos hombres o mujeres; para ellos, todos eran gigantes a quienes había que derribar.

Craig observaba a la mujer embelezado. Aún dentro de su delirio notaba que era un ser de belleza tan grande como su estatura. Quizá por eso pensó que al igual que las mujeres terrestres, esta sentiría algún tipo de simpatía y le dejaría vivir.

Algunos pilotos terrestres aún vivían en la ignorancia de que los zentraedis no tenían sentimientos, no habían tenido una madre que se los inculcaran y no conocían la lástima.

El último respiro de Severiano fue justo antes de que la enorme enemiga tomara su cabeza entre sus largos dedos. Con la facilidad con que se quiebra una varita, el cuello del piloto se rompía en la diestra de la enemiga. Mientras su cabeza caía, sus ojos aún alcanzaron a ver como su desmembrado cuerpo teñía de rojo el verdoso caparazón del Quedalunn.

La leyenda de Loth Fariina comenzaba. La leyenda del Queadlunn teñido de la sangre enemiga.

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