Y a volar…

¿Serás tu quién me salve?

Las palabras seguían resonando dentro de mi cabeza pocos segundos después de que Sussel se había encaramado en esa cornisa. Su sonrisa estaba dibujada de un modo que no había visto hace muchos años, inocente, equilibrada. Comenzó a girar sobre su eje sin importarle que sus pies solo estaban en escasos 23 centímetros de concreto y a más de 50 metros del suelo. Justo antes de asomarse me miró; sus ojos reflejaban las nubes que por fin cedían; cuatro días ininterrumpidos de lluvia dejaban en el ambiente el aroma del monte mojado.

¿Serás tú quien me salve? – repitió justo cuando su danza se detenía. La miré una vez más y recordé porque su silueta se robaba mi aliento. Hermosa figura y apenas 17 años. Hermosa silueta y ya me pertenecía.

Nunca sabré si pude haberla salvado; cuando quise medir si mis brazos eran suficientes para sostenerla, ella ya había saltado.
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Sí, es cierto, me volé la imágen de otro sitio y le puse “cuento”; así suelo ser. Si tiene copyright, copyleft o copycenter, favor de informarlo.

P.D. Sería lindo saber que esperaba la persona que posteó abajo de mi cuento en la página original citando el mensaje que puse previamente y con link a este blog. Sí, soy tan egolatra que tengo mirror de este blog en blogspot; pero como dije, así soy yo y realmente no se necesitaba mucha ciencia si yo misma puse el link de vuelta. Ah! qué se le va a hacer?.

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